ARTURO CALLE EL HOMBRE QUE CONSTRUYÓ UN EMPORIO CON 17 MIL PESOS

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ARTURO CALLE EL HOMBRE QUE CONSTRUYÓ UN EMPORIO CON 17 MIL PESOS

Escribe: Omaira Ríos Ortiz

Con más de cien reconocimientos por su labor como empresario ejemplar, Arturo Calle, rey y señor de la empresa que lleva su nombre, no se sienta en los laureles y sigue fiel a la filosofía de vida que lo llevó a la cúspide empresarial: ser trabajador, paciente, ahorrativo, innovador, honrado, respetuoso y fiel al propósito que más lo hace feliz, amar al prójimo con generosidad.

EL HOMBRE DE LA MARCA
Este año por ejemplo, la revista Portafolio lo reconoció por ser uno de los empresarios más importantes del país. Su marca es sinónimo de calidad y buen gusto, al punto de que presidentes de la república como Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos la usan. Pero más allá de la marca está un hombre emprendedor, creativo, serio, responsable y respetuoso de los valores humanos y sociales más invaluables e importantes para la humanidad y la sociedad misma. Lo mejor de Arturo Calle no es su poderosa empresa, sino el legado moral que le deja a este país por su claro y transparente comportamiento como empresario, por sus enseñanzas, su generosidad y su responsabilidad social, de la que es pionero y abanderado.

Estar frente a él produce un sentimiento similar al que sentiría un arqueólogo si encontrara al último dinosaurio viviente en la tierra. Su temple y su presencia me recuerda a mis ancestros paisas, hombres trabajadores, honestos, que honraban su palabra, visionarios, buenos administradores, concienzudos en sus gastos y espléndidos a la hora de servir al prójimo. Esos paisas que construyeron con tesón y paciencia poderosas empresas partiendo de unos pocos pesos, ya no nacen, y tal vez Arturo Calle sea el último de esos ejemplares.

UN SECRETO NO TAN SECRETO
A él le encanta hablar sobre su filosofía de vida, la que lo condujo al éxito. La repite con pasión en todas las entrevistas que le hacen cada año en los diferentes medios cuando lo premian y reconocen su invaluable labor. Estas son algunas de sus fórmulas de éxito, expresadas en sus conferencias y diversas entrevistas.

  1. El don más importante para poder ser un empresario exitoso es la paciencia. Hay que crecer lentamente, sin afán.
  2. La honradez, el respeto a todas las personas y en especial, al cliente se traducen en un producto de buena calidad a un precio razonable.
  3. La humildad que le permite mantener los pies en la tierra y tratar a todas las personas de manera digna. Reconoce que lo que más le molesta es el maltrato a otra persona.
  4. Nunca deber y para lograrlo hay que saber administrar las ganancias, de tal manera que pueda siempre ahorrar para reinvertir en el mismo negocio y hacerlo crecer. La única vez que él tomó prestado fue en 1965 cuando necesitó $4.000 para completar los $17.000 que necesitaba para iniciar su tienda de 8 metros cuadrados. Desde entonces su crecimiento se ha financiado con sus propios ahorros.
  5. Dentro de esa filosofía del ahorro está la de funcionar siempre en sede propia y nunca pagar arriendo.
  6. Innovación permanente y para poder llevarla a cabo deben hacerlo no solo la cabeza de la empresa sino otros empleados de diversas funciones. “Hay que ir a áreas especializadas, visitar los proveedores de materias primas, conocer de primera mano los mercados y ver cómo funcionan los centros comerciales en otros lugares. Es una dicha reinvertir permanentemente en renovación. Tal renovación en los locales tiene que ser total cada 2 ó 3 años”.
  7. Es clave tener una reserva para soportar los gastos sin tener que recurrir al crédito. En nuestro caso podemos aguantar más de un año sin vender un solo peso.
  8. Un buen empresario no se preocupa por el dinero; lo que realmente le debe preocupar es hacer las cosas bien, por lo cual la plata llegará.
  9. Transparencia y honestidad. El consejo más importante que he recibido en la vida me lo dio mi madre: ser siempre transparente y honesto.
  10. Ser un empresario honesto en Colombia es muy difícil porque hay demasiados impuestos, con tarifas muy altas.  En mi caso pago 43 tipos de tributos distintos. (Él asegura categóricamente que no evade impuestos y no posee doble facturación).
  11. Responsabilidad social. No debe ser un simple acto de generosidad, es el cumplimiento de un deber. Estamos obligados a darle la mano al que lo necesita.
  12. Amar el dinero para servir mejor. El dinero es hermoso siempre y cuando se use para buenas causas. La mayor riqueza es el don del desprendimiento. No se debe hacer bien para ‘pantallear’. Mi empresa ayuda a más de 200 fundaciones con sumas fijas periódicas. Eso es mejor que darles una sola vez porque lo que necesitan es continuidad en su flujo de ingresos.

 

ARTURO CALLE EL HOMBRE QUE CONSTRUYÓ UN EMPORIO CON 17 MIL PESOS

SOLIDEZ, EFICIENCIA Y AMOR
Si tuviera que describir al señor, con mayúsculas, Arturo Calle y a su empresa, de inmediato me viene a la mente la figura de un elefante. Su trayectoria es coherente con sus palabras, en estos casi 50 años creció lentamente pero con solidez. Su marca es para los colombianos un motivo de orgullo. El local de 8 metros cuadrados hoy supera los 100 mil y es un hermoso y sólido edificio plateado, perfectamente rectangular, decorado con elegante sencillez.

Las oficinas, impecablemente limpias, son amplias y cómodas. Tal vez el único color que pude apreciar fue el color rosa de la camisa y la corbata de don Arturo, que daban un toque de jovialidad a este hombre que promedia los 70 años, pero que se siente de 30 porque transpira alegría, optimismo y dinamismo.

Él tiene motivos de sobra para sentirse joven. Sus cuatro hijos varones y su hija están siguiendo sus pasos. Su hijo Carlos Arturo es ya el gerente. Legalmente sus hijos ya son propietarios y están entrenados para darle continuidad al legado, pues él ya tiene todo perfectamente planeado para que después de su partida de esta tierra su empresa le sobreviva por siempre.

Los cientos de reconocimientos a su liderazgo empresarial ya han ratificado de sobra que sus colegas empresarios le reconocen su labor; y la fidelidad de sus clientes y las manifestaciones de cariño de sus empleados y del público en general lo hacen sentirse seguro y convencido del amor de 45 millones de colombianos. Arturo Calle tuvo un sueño porque le gustaba el dinero, hoy le sigue gustando, pero ama más usarlo para servir con generosidad. Ese sueño se ha cumplido con creces y honores, por eso en su tumba solo espera que diga “Gracias a Dios”.

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