El internet como parte de la vida diaria

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Escribe: Alejandro Cárdenas

Para entender el significado de esta revolución que ya está impactando la vida cotidiana de todas las personas en el mundo, devolvámonos un poco hacia atrás:

En 1962, Paul Barán propuso al gobierno de los EEUU la creación de un sistema de comunicaciones mediante el mecanismo de conectar computadores en una red descentralizada, como una estrategia de defensa. En 1965 se logró una primera conexión entre dos computadores: un TX2 en Massachussets con un Q-32 en California. En 1969 se creó la ARPANET, que conectó un computador de la UCLA con otro de la Universidad de Stanford; ya para 1983, ARPANET era  una conexión en red de las más destacadas universidades del mundo.

Hasta ahí: conexiones y redes limitadas.

Pero, en 1991, Tim Barners creó la World Wide Web, conocida como la www, y el fenómeno empezó a extenderse en progresión geométrica. El Internet llegó a la vida de la gente.Internet de las cosas (3)

Ha sido un vértigo de innovación y desarrollo que supera los límites de la imaginación. Gracias a la eficiencia de las líneas de fibra óptica es posible conectar a Internet los teléfonos móviles, las impresoras, los televisores, las cámaras y cuanto dispositivo electrónico existe.

Y en medio de ese vértigo innovador aparece el fenómeno T. Sí, con esta simple letra se denomina a lo que hoy se conoce como el Internet de las Cosas. Es la T de la palabra “thing” en inglés, que quiere decir “cosa”. Un concepto desarrollado por Kevin Ashton.

En esta red se alojan todas las cosas del mundo: desde vehículos y electrodomésticos, hasta calzado, muebles, bates de béisbol, balones de futbol, prendas de vestir, cortinas, en fin…. lo que usted quiera imaginar.

Se trata de que todos estos objetos de uso diario, por mínimos o complejos que sean o puedan llegar a ser, se inserten en la lógica de la inteligencia artificial, y contribuyan no solo a mejorar y facilitar la calidad de vida de los usuarios, sino a incrementar los niveles de seguridad: evitar incendios que se producen por olvidar apagar un fogón, generar alertas tempranas, prevenir pérdida de objetos, detectar personas extrañas.

Es un escenario mágico, de esos que solo eran concebibles en las películas de ciencia ficción o en los cortos animados que mostraban futuros lejanos: ya existen y pueden hacer parte de nuestra cotidianidad.Internet de las cosas (4)

Imagine usted una nevera que le envía un mensaje a su Smartphone relacionándole los productos que están guardados en ella y que ya cumplieron con su fecha de vencimiento.

Imagine una cafetera que empieza a hacer su café diez minutos antes de que se active su despertador, o un escritorio que le avisa en su vehículo que usted ha olvidado su estilógrafo. Imagine un cubo de basura que lo instruye sobre el conducto en donde debe ubicar ese desecho que tiene en la mano.

Pero el escenario del internet de las cosas se sale incluso del ámbito de su casa o de su oficina. ¿Acaso unos zapatos tenis que le informan cuántos pasos lleva, cuántas calorías ha perdido con su ejercicio del día? ¿Un sensor en el jardín capaz de informarle datos de luz solar, fertilizantes en el suelo de sus flores, cuándo debe podar?

El Internet de las cosas llega ya al ámbito de las ciudades.Internet de las cosas (1)

De hecho, se habla ya de las “ciudades inteligentes”. Es reconocido el esfuerzo que en este sentido se viene haciendo en algunas ciudades colombianas, como Bogotá y Medellín, en donde se trabaja desde hace algunos años en tres conceptos básicos orientados a tener competitividad en este sentido:

. Conectividad

. Democratización del acceso.

. Espacio público.

Las ciudades pueden ofrecer el Internet de las cosas en usos tales como la iluminación, el transporte público, la seguridad, el acceso, la movilidad, si los ciudadanos cuentan con espacios públicos generosos en donde pueden confluir sin riesgos. Espacios que ofrecen todas las garantías para el esparcimiento, el ejercicio y los espectáculos; y que, además, cuentan con señales de WIFI competitivas, cuya conexión puede ser usada por los ciudadanos, por contar con los dispositivos requeridos.

Ciertamente muchos de estos avances fueron desarrollados de tiempo atrás (la demótica por ejemplo), pero el Internet de las Cosas los conecta en esta red de redes, y optimiza su funcionalidad.

El futuro es hoy.

 

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