HOMBRES Y TAREAS DEL HOGAR, LOS NUEVOS RETOS

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Escribe Mélida Gutiérrez

Está circulando por internet un anuncio aterrador de los años 50 que fue publicado en Estados Unidos y en donde se daban instrucciones precisas a las mujeres para que calificaran como mujeres ideales. Un decálogo que hacía referencia a cómo debería levantarse más temprano para despacharlo, previo el haberse puesto hermosa para que él no se molestara, atender a los niños, despacharlos, realizar todas las tareas de limpieza sin descanso, y en la tarde, preparar siempre una cena espectacular, jamás quejarse, no proponerle conversaciones impertinentes, esperarlo perfectamente arreglada y maquillada, y obligar a los niños a hacer silencio mientras él se prepara para el descanso.

Un escenario que dista mucho de la realidad de hoy en donde, ciertamente, ninguna mujer va a aceptar que debe resignar su existencia al ejercicio de ese rol.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE viene estudiando con juicio los procesos de modificación que se han venido dando en las costumbres y prácticas sociales que han incidido en una nueva visión de lo que significa el trabajo del hogar y las razones por las cuales deben ser tareas compartidas por la pareja en igualdad de condiciones.

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La profesora Chilena Claudia Guzmán ha escrito un interesante trabajo sobre el tema y rescata que esos nuevos aprendizajes sobre los roles de género están incididos por un fenómeno nuevo: “la separación familiar”. Explica que cada día hay más hogares monoparentales, en donde los hombres que viven solos cocinan, hacen la cama, asean. Tareas que jamás vieron hacer a sus padres. Los niños, cuando pasan los fines de semana con su padre, descubren esos nuevos roles y eso implica que “las nuevas generaciones vienen con modelos de mayor equidad”.

Hay una realidad incontrovertible: Las mujeres han venido conquistando de manera acelerada nuevas posiciones en el mundo laboral. La población universitaria femenina es creciente, el desarrollo de competencias demostradas ha permitido que no existan ya fronteras sobre sus logros. Se las ve dirigiendo desde Estados hasta grandes corporaciones multinacionales,  pasando por la conducción de tractomulas y bulldozers o haciendo trabajos de soldadura autógena. Nada les está vedado.  De allí que se esté trabajando en políticas públicas orientadas a “fomentar la conciliación trabajo- familia”.

Es cierto que muchas mujeres profesionales y exitosas se quejan hoy de que aparte de brillar en su gestión profesional, se ven obligadas a iniciar el día haciendo tareas de hogar y despachando los niños mientras “él se afeita y sólo se preocupa de sí mismo”. Es por ello que la profesora Verlee Miranda, PhD en Economía que condujo el estudio comparativo “Cocinar, cuidar y voluntariado: trabajo no remunerado alrededor del mundo”, realizado entre 26 países, para la OCDE, reconoce lo duro del cambio cultural: “En los  países europeos hemos notado que aunque haya igualdad en la división de trabajos domésticos a la hora de casarse, es en el momento en que nace un niño cuando se produce un gran cambio y las mujeres son devueltas a su rol tradicional.  Incluso en los países más avanzados, tener un niño puede ser una gran fuente de desigualdad”.

Las cifras varían. Mientras en un país como Chile sólo el 0.6% de los hombres han optado por compartir el post natal con su mujer, en Noruega es una práctica virtualmente aceptada sin reparos.

“Esos países nos llevan 30 años de delantera en políticas de democratización de las relaciones de género”, admite Francisco Aguayo, psicólogo investigador en paternidad, investigador en masculinidad y director de EME. “Necesitamos políticas más agresivas desde la institucionalidad.  Porque lo que nosotros hemos registrado es que hay una creciente demanda de los hombres por más participación, entonces, son las instituciones las que van más retrasadas en materia de igualdad”, asegura.

“El registro al que Aguayo se refiere son los datos arrojados por la encuesta Images, realizada por su centro, sobre paternidad y tareas domésticas. En ella el 79,2% de los hombres encuestados dice que les gustaría trabajar menos si eso significa pasar más tiempo con los hijos, y el 61,7% argumenta que les dedican poco tiempo por motivos de trabajo”

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