MUJERES EN CARGOS DE DIRECCIÓN: UNA PRESENCIA ACTIVA QUE VA EN AUMENTO

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Escribe: Luz Mélida Rojas.

Con mucho tesón y disciplina, las mujeres se abren paso y muestran sus capacidades en los más variados frentes de la actividad política, económica y social.

Es una fuerza humana significativa que representa el 51% de la población mundial y que, aunque no se han erradicado las prácticas de inequidad contra ellas, todos los días gana pequeñas y grandes batallas.

De hecho, la educación superior en países desarrollados y en América Latina muestra cifras contundentes: el 50% de los estudiantes universitarios son mujeres. Y no es un fenómeno que enseñe una particular predilección por carreras “femeninas” como el trabajo social o la enfermería por ejemplo, sino que cubre todo el espectro de las profesiones existentes: Desde las ingenierías, pasando por la medicina o el derecho, hasta las físicas, los temas nucleares, la administración y los negocios.

Por eso no es extraño ver a mujeres ocupando los más altos cargos de dirección en empresas emblemáticas del mundo.

Sheryl Sanberg es la Jefe de Operaciones de Facebbook, Marissa Mayer es la CEO de Yahoo, Meg Whitman la CEO de H.P, Ursula Burns es la CEO de Xerox.

Ya hay presidentas (Dilma Roussef en Brasil, Cristina Fernández en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica, Michele Bachelet que repite presidencia en Chile) y otras lo han sido, como Mireya Moscoso en Panamá, Violeta Chamorro en Nicaragua, Isabel Perón en Argentina. Es emblemática Ángela Merkel en Alemania, entre muchas otras.

Pero aún así, los porcentajes de participación siguen siendo muy bajos. En América Latina sólo un 8% de las empresas cuentan con mujeres en altos cargos de dirección y en Colombia la cifra apenas llega al 9%. Las cifras mejoran en los países desarrollados, en donde el 24% de los cargos directivos son ocupados por mujeres.  Las investigaciones demuestran que las áreas de Recursos Humanos y Dirección Financiera son las que absorben más mujeres para ocupar altos cargos de dirección.

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ES UN ESTILO DIFERENTE
Todos los analistas concluyen en afirmar que el estilo gerencial femenino es substancialmente diferente y produce, sin lugar a dudas, resultados diferentes.

Se plantea que la manera como las mujeres lideran su gestión se sintetiza en el término: “Estilo socio- expresivo”, en el que se cuida mucho la relación personal con los subordinados y ello fomenta los buenos ambientes de trabajo.

La forma masculina de dirección es más instrumental y está basada en el mando. Eso explica que parte de los problemas que se presentan con la gestión masculina es que ellos se enfocan en lo que se denomina “la información esencial.

El periódico Portafolio publicó recientemente una reflexión sobre las diferencias existentes entre los estilos gerenciales de hombres y mujeres, apoyándose en múltiples investigaciones, y los resultados son contundentes:

“Las mujeres pueden ver las cosas desde una perspectiva más amplia, integrando un número mayor de variables. El estilo de pensamiento muestra cómo se comporta una persona cuando su imagen no está siendo medida por otros, más comúnmente cuando está solucionando problemas y tomando decisiones a puerta cerrada o trabajando con colegas cercanos.”

Tiene en cuenta aspectos como: enfoque en la acción (termina las tareas rápidamente; mantiene las cosas en orden; persiste y hace seguimiento; establece compromisos; es consistente y ordenado), flexibilidad (es intuitivo; genera fácilmente ideas y alternativas; se adapta rápidamente a nuevas circustancias); complejidad (enfocado en la calidad; preciso; diseña planes con estrategias detalladas; se preocupa por el término largo; trabaja de acuerdo con el plan), creatividad e innovación; mira las cosas desde diversos ángulos; aprecia la diversidad de perspectivas)”.

El artículo destaca una virtud de la feminidad que tiene gran impacto en la gestión administrativa: “Pero las mujeres ejecutivas prefieren revisar más cantidad de datos y gastan más tiempo considerando soluciones alternativas”.

Y concluye que “esta sutil diferencia en la manera como las mujeres se aproximan a la toma de decisiones estratégicas puede ser beneficiosa cuando se enfrentan a cuestiones de largo término o a decisiones de alta”.

Sin lugar a dudas la gestión gerencial femenina está al alza.

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