Quiropráctica: su columna en manos de especialistas

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Escribe: Diana Uribe Cadavid

¿Qué es la quiropráctica? Aunque equivocadamente se piensa que se trata de una medicina alternativa, la quiropráctica es una ciencia complementaria que busca corregir las desviaciones de la columna vertebral, esas que presionan los nervios que van del cerebro al resto del cuerpo, y que entorpecen el paso de la información.

En términos generales, la quiropráctica se dedica a identificar, corregir y promover la sanación de las disfunciones del sistema neuromusculoesquelético, compuesto de huesos, cartílagos, articulaciones, músculos, tendones y todas sus terminaciones nerviosas, sin necesidad de recurrir a medicinas ni cirugías.

¿Cómo funciona la quiropráctica?

Para entender de qué se trata la quiropráctica y cómo funciona, es necesario comprender cuál es la función de la columna vertebral y en qué consiste el sistema nervioso central.

El sistema nervioso central es una red de comunicaciones que envía mensajes desde el cerebro a las diferentes partes del cuerpo, a través de la médula espinal y los nervios que de ella se derivan. Estos nervios salen en pares entre cada una de las vértebras móviles y se distribuyen por todo el cuerpo, haciendo una conexión con nuestros órganos y tejidos.

La columna, por su parte, está conformada por las vértebras (piezas móviles) y los discos intervertebrales (amortiguadores).

Ambos son los responsables de proteger la médula espinal y el tejido nervioso, para permitir el correcto funcionamiento y la movilidad de las extremidades superiores y del tronco hacia las piernas, además de mantener el peso de la cabeza.

Pero diversos factores físicos, químicos y emocionales pueden producir subluxaciones vertebrales, es decir, la desalineación de las vértebras, lo que hace que estas pierdan su forma y no trabajen correctamente, y se afecten la funcionalidad y el equilibrio con las demás vértebras cercanas.

Como consecuencia, se genera una disfunción en el movimiento del cuerpo humano, lo que interfiere directamente con el buen funcionamiento del sistema nervioso, y acelera, también, el deterioro y el desgarro de los músculos circundantes, los ligamentos, los discos y las articulaciones.

Estos problemas de funcionalidad producen una amplia gama de enfermedades y síndromes que pueden ser manejados mediante tratamiento quiropráctico, como, por ejemplo:

  • Fibromialgia.
  • Dolor cervical, dorsal y lumbar.
  • Dolor en el cuello y trapecios.
  • Dolor de cabeza y migrañas.
  • Dolor, cosquilleo o adormecimiento en piernas y brazos.
  • Protrusiones y hernias discales.
  • Ciática.
  • Hernias discales.
  • Estrés.
  • Desviación de columna y escoliosis.
  • Pérdida de movilidad en la columna y extremidades.
  • Artritis y artrosis.
  • Alteraciones del equilibrio, mareos y vértigo.
  • Neuropatías y neuralgias.
  • Trastornos del sueño e insomnio.
  • Estreñimiento y problemas gastrointestinales.
  • Falta de energía y fatiga crónica.
  • Malas posturas.

¿Cuál es la misión de la quiropráctica?

El objetivo del tratamiento quiropráctico es devolver el normal funcionamiento a las articulaciones o vértebras, cuando éstas se encuentran afectadas por subluxaciones. Esto se logra liberando las compresiones que las afectan, mediante una manipulación controlada y segura de las mismas, lo que se conoce como “ajuste quiropráctico”.

¿Quiénes pueden recibir tratamiento quiropráctico?

El tratamiento quiropráctico puede aplicarse a personas de todas las edades, incluso recién nacidos, siempre y cuando sea realizado por un profesional certificado, pues, de acuerdo con la doctora Gabriela Christ, hay quienes, después de realizar cursos cortos, ponen en peligro la salud de los pacientes, sin saber que la carrera de quiropráctica dura más o menos 5 años, y que aún no se ofrece en Colombia.

¿Cuántos ajustes quiroprácticos necesito para sentirme bien?

La cantidad y frecuencia de los ajustes quiroprácticos varía dependiendo del caso de cada paciente. Debe saberse que cada organismo reacciona de una forma diferente, pues algunos asimilan el tratamiento de forma más rápida que otros.

Para determinar la cantidad de sesiones, se realiza una serie de exámenes físicos y se analizan imágenes diagnósticas, con el fin de evaluar en qué condición se encuentra la columna, con respecto a su estructura y degeneración. Adicionalmente, se deben tener en cuenta diversos factores del paciente, como:

  • La edad.
  • Cuánto tiempo lleva presentando problemas.
  • La intensidad y el tipo de dolor que presenta.
  • Una medición detallada de cada parte del cuerpo.
  • Hábitos cotidianos y laborales.

En algunos países desarrollados, cuando un bebé nace pasa por valoración médica y también quiropráctica. Algo que no sucede en nuestra cultura, pues generalmente buscamos ayuda solo cuando se manifiestan los síntomas de una patología, en lugar de prevenirla.

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