Túnel del carpo, una dolencia del siglo XXI

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Escribe: Valentina Cano García

A comienzos de este año, Rubí Estela empezó a sentir un dolor en la muñeca, los dedos y en el antebrazo derecho, cuando hacía actividades que le exigieran movilidad de esta extremidad. Con el paso de los meses, el malestar se hacía cada vez más fuerte, y en las noches su dolor se agudizaba después de finalizar la jornada laboral.

Según ella, en su trabajo debía hacer tareas que exigían no solo esfuerzos manuales intensos, sino que sus manos generalmente estaban en posiciones forzadas. Además, con frecuencia realizaba movimientos repetitivos y recibía presión en la muñeca y en la mano. Todas estas actividades le ocasionaban adormecimiento, cosquilleo y falta de fuerza en su mano derecha, pero observaba que todos estos dolores se centraban en su dedo pulgar.

Al igual que Rubí Estela, cada vez son más frecuentes las enfermedades asociadas al síndrome del túnel del carpo, también conocido como STC, y que se caracteriza por la compresión del nervio mediano, encargado de la movilidad y la sensibilidad en las manos.

Laura García López, fisioterapeuta de la Universidad María Cano, de Medellín, asegura que esta enfermedad está asociada a traumatismos laborales ocupacionales reiterativos.

Por tal razón, es vital consultar a un especialista una vez se tengan los primeros síntomas: “los pacientes sienten entumecimiento, hormigueo, debilidad, daño muscular en la mano y dedos; pierden fuerza de agarre, e incluso notan torpeza o destreza manual reducida”, afirma García. Si bien el dolor y la molestia en las manos puede ser un indicador de la enfermedad, la mejor manera de diagnosticar este síndrome es a través de una electromiografía, un examen que, con electrodos en forma de aguja, mide la actividad eléctrica de los músculos a partir de una estimulación nerviosa. Los expertos aseguran, además, que la sensibilidad al frío y la dificultad para sostener objetos son señales importantes para identificar el síndrome.

Esta dolencia se presenta frecuentemente como enfermedad laboral, ya que muchos oficios y profesiones tienen movimientos repetitivos, es decir, movimientos con un ciclo de repetición de duración inferior a los 30 segundos. El uso constante del teclado, del mouse del computador o de algunas piezas de las máquinas industriales, por ejemplo.

Además de las causas asociadas al trabajo, las personas mayores de 40 años, en su mayoría mujeres, son más susceptibles de sufrir esta enfermedad, producto, en parte, de cambios hormonales durante la vida adulta.

Salud (1)

¿Cuál es el tratamiento?

Si la patología es leve, o si es avanzada pero con pocos síntomas, se pueden obtener resultados positivos mediante tratamientos no quirúrgicos, durante una primera fase. Sin embargo, en caso de no ser efectivos, se debe recurrir a la cirugía, es decir, al corte del ligamento que oprime el túnel carpiano. Este procedimiento, al cual fue sometida Rubí Estela, alivia, en primera instancia, la presión sobre el nervio mediano. En la mayoría de los casos, los pacientes mejoran tras el procedimiento.

No obstante, deben seguir una serie de controles posteriores, que incluyen terapia con frío y calor para reducir los dolores postquirúrgicos, y ejercicios de estiramiento para recuperar la movilidad y la fuerza en la extremidad. Los expertos estiman que un paciente en condiciones normales puede volver a sus actividades cotidianas a las 4 o 5 semanas posteriores a la cirugía, pero su recuperación total llevaría en promedio 6 meses, si el paciente sigue al pie de la letra las recomendaciones médicas.

Pero lo más importante es generar hábitos que prevengan la enfermedad. Especialistas como Laura García recomiendan que las manos y muñecas estén cómodas cuando se realizan tareas que requieran movimientos repetitivos.

De igual forma, es importante que antes de empezar la jornada laboral, quienes sean más propensos a sufrir de este síndrome, hagan movimientos circulares con la muñeca y estiren los dedos. Si en el trabajo usan constantemente el teclado, deben ubicarlo a la altura de los codos, es decir, con una flexión de 90 grados. En caso de no poder tener el teclado a este nivel, se deben ayudar con cojines especiales o accesorios que le mantengan el brazo en línea recta. Y, finalmente, es fundamental realizar pausas activas de cinco minutos en la jornada laboral.

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